Combatiendo la pandemia fantasma de violencia contra mujeres y niños durante COVID19 – Kenia


POR Anna Mutavati, Maniza Zaman, Demola Olajide

Además de los efectos sobre la salud, la pandemia mundial de COVID-19 ha resultado en una pérdida de libertad. Las restricciones al movimiento han afectado los trabajos y los medios de vida de las personas. A pesar de las muchas dificultades encontradas, en ningún caso se puede abandonar la ausencia de violencia: el derecho a vivir libre de violencia es un derecho humano fundamental. Sin embargo, los miembros más vulnerables de la sociedad, incluidos los niños, las mujeres, los discapacitados y los ancianos, sufren durante su aislamiento.

Muchos países informan un aumento en los casos de violencia doméstica y sexual, también conocida como violencia de género (VBG), así como violencia contra los niños. Kenia sigue esta tendencia: un tercio de los delitos denunciados desde la llegada de COVID-19 estaban vinculados a la violencia sexual. Para poner fin a esta pandemia de "fantasmas", debemos actuar ahora.

Las Naciones Unidas (ONU) y el gobierno de Kenia lanzaron un llamamiento este mes, buscando $ 267 millones para responder a las necesidades más inmediatas de más de 10 millones de personas durante la pandemia. De esta cantidad, se requieren $ 4.2 millones para proporcionar atención médica que salve vidas, apoyo psicosocial y representación legal relacionada con la violencia contra los niños y la violencia de género. Las brechas en la prevención y respuesta a la violencia existían en Kenia antes de COVID-19. Esta crisis amplía estas brechas a medida que los recursos y el acceso a los servicios se vuelven aún más tensos.

¿Cómo puede un virus propagar la violencia?

El aumento en los casos reportados de violencia de género y violencia contra los niños desde el inicio de la crisis COVID-19 se debe a varios factores. Las dificultades financieras debido a las restricciones de viaje y los toques de queda afectan los medios de vida, especialmente para aquellos que trabajan en el sector informal. El confinamiento en el hogar, bajo altos niveles de estrés, incertidumbre y miedo, puede producir ambientes estresantes que precipitan la violencia.

Actualmente, los niños corren un mayor riesgo de sufrir todas las formas de violencia, incluida la disciplina violenta de los miembros de la familia y el abuso emocional. Las familias bajo alta presión también pueden recurrir al trabajo infantil, el sexo transaccional, la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil. La retirada de los niños de un entorno protector como la escuela exacerba estos riesgos.

¿Qué están haciendo las Naciones Unidas en Kenia al respecto?

La respuesta de las Naciones Unidas basada en los derechos a COVID19 incluye fortalecer e incrementar la disponibilidad de servicios esenciales de violencia de género. Para combatir el acceso restringido a los servicios durante el aislamiento, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) colaboró ​​con la Cruz Roja de Kenia para apoyar la gestión clínica de los suministros de violencia. Equipo de protección sexual y personal (EPP) en todos los centros humanitarios del país.

UNICEF está trabajando con el Departamento de Servicios para Niños de Kenia para continuar brindando servicios de gestión de casos a niñas y niños que son víctimas de violencia contra los niños.

ONU Mujeres, UNFPA y UNICEF están trabajando estrechamente con líneas de ayuda nacionales para niños y violencia de género en Kenia para aumentar el apoyo psicosocial a través de servicios de asesoramiento telefónico y por chat. A menudo son los primeros en responder a las víctimas de violencia doméstica o violencia contra los niños y su papel no puede subestimarse. Los datos de estas líneas directas ya están arrojando luz sobre la respuesta nacional del gobierno. También se brinda asistencia al Ministerio de Salud para el desarrollo de directrices sobre violencia de género durante COVID19.

Se desplegará la conciencia pública, especialmente para las personas más expuestas, para promover los derechos y los servicios. El compromiso público también es crucial para la prevención, por lo que las agencias de la ONU identificarán a los campeones masculinos para promover relaciones respetuosas y alentar a otros a abstenerse de la violencia.

¿A dónde vamos desde aquí?

En tiempos de crisis, obtener los productos de higiene más básicos también se convierte en un desafío para las mujeres y las niñas. A nivel de condado, se distribuirán "kits de dignidad" en las áreas más afectadas. Estos kits contienen toallas sanitarias, jabón, silbatos y linternas, para que las mujeres y las niñas puedan protegerse de la violencia y mantener un nivel de dignidad durante la crisis.

El acceso al apoyo de medios de vida es una prioridad urgente para las mujeres y los niños en los asentamientos informales, ya que las fuentes de ingresos se reducen. Se desembolsarán transferencias de efectivo o cupones para evitar el contacto social y minimizar la infección. Los servicios de salud mental y apoyo psicosocial, incluidos los espacios seguros y el asesoramiento en línea, siguen siendo insuficientes. Los proveedores de atención médica necesitan orientación y equipo para un apoyo centrado en el sobreviviente que no aumente el riesgo de infección.

UNICEF pide que los trabajadores de protección infantil sean incluidos como un servicio esencial, para que puedan responder a los casos de VAC y GBV después del toque de queda, y que se reactive el programa de voluntariado para la protección de la infancia, a fin de llegar a las familias vulnerables para la prevención, identificación temprana y derivación de casos de violencia.

La única forma de proteger el derecho a no ser sometido a la violencia es actuar como uno. Pedimos a la comunidad internacional que tome nota del aumento de la violencia contra las mujeres y los niños y que apoye la movilización de recursos, que el gobierno fortalezca los mecanismos de protección y que los ciudadanos tomen medidas para reducir violaciones de derechos humanos en sus comunidades.

Juntos, podemos evitar que esta pandemia de salud se convierta en una epidemia de derechos humanos.

*Por: Anna Mutavati es la representante de ONU Mujeres en Kenia, Maniza zaman es el representante de UNICEF en Kenia y Demola Olajide es el representante del UNFPA en Kenia. * *

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: