Crisis del Sahel: descripción general de las necesidades y demandas humanitarias (abril de 2021) – Burkina Faso


Sahel Creciente crisis, empeoramiento de las necesidades

La situación humanitaria en el Sahel está empeorando rápida y significativamente

La pobreza extrema, el cambio climático, la violencia, la inseguridad alimentaria crónicamente elevada y la desnutrición continúan generando niveles extremos de vulnerabilidad. El contexto se está volviendo cada vez más inestable y propenso a choques y peligros naturales, lo que pone en riesgo a millones de personas. En las zonas afectadas por el conflicto, los civiles se enfrentan a una crisis de protección cada vez más dramática. Millones de personas han tenido que huir de sus hogares. La inseguridad y la violencia amenazan la vida y los medios de subsistencia, aumentan las violaciones de los derechos humanos y amenazan la cohesión social. Las mujeres y las niñas corren un mayor riesgo de sufrir violencia sexual y de género. La inseguridad también restringe el acceso humanitario, dejando a las comunidades sin asistencia esencial y poniendo a los trabajadores humanitarios en mayor riesgo. En toda la región, COVID 19 está agravando aún más las necesidades agudas.

En 2021, casi 29 millones de sahelianos necesitarán asistencia y protección, 5 millones más hace un año.. Seis países [Burkina Faso, Camerún, Chad, Malí, Níger y Nigeria] han desarrollado planes de respuesta para 2021, que requieren un total de 3.700 millones de dólares.

LA VIOLENCIA DEVASTA LAS COMUNIDADES RURALES

El conflicto en el Sahel se ha agravado y se ha extendido a nuevas áreas, lo que lo convierte en el principal impulsor de las necesidades. Tanto en la cuenca central del Sahel como en la cuenca del lago Chad, la violencia no muestra signos de disminuir: los incidentes de seguridad, los ataques y los secuestros son una realidad diaria para millones de civiles. Están atrapados entre grupos armados, violencia entre comunidades y operaciones militares que impactan severamente su acceso a servicios sociales básicos, medios de vida y asistencia, generando necesidades a corto y largo plazo.

Las tendencias de varios años muestran un deterioro dramático. De 2015 a 2020, el número de ataques violentos se multiplicó por ocho en el Sahel central y se triplicó en la cuenca del lago Chad. La inseguridad se está extendiendo
y empeoramiento en la zona transfronteriza entre Burkina Faso y Benin, el noroeste de Nigeria y Maradi, Níger. Las comunidades afectadas en áreas rurales remotas ya enfrentan grandes vulnerabilidades y necesidades crónicas. Expuestos a la violencia y la inseguridad, rápidamente se hunden en una profunda crisis.

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