Declaración conjunta de las Naciones Unidas sobre la crisis humanitaria y la escalada de violencia en el norte de Mozambique – Mozambique


Declaración conjunta sobre Mozambique de los directores regionales de las Naciones Unidas para África oriental y meridional

La ONU está profundamente preocupada por el empeoramiento de la crisis humanitaria y la escalada de violencia que está obligando a miles de personas a huir en la provincia de Cabo Delgado.

La escalada del conflicto y el deterioro de la situación humanitaria en Cabo Delgado ha dejado a las comunidades totalmente dependientes de la ayuda humanitaria. Según el gobierno, los ataques de grupos no estatales han obligado a más de 565.000 personas a huir de sus hogares y pueblos, abandonando sus cultivos y sus medios de vida.

En diciembre pasado, los Directores Regionales de las Naciones Unidas para África Oriental y Meridional visitaron Mozambique para evaluar la difícil situación y las necesidades de las poblaciones desplazadas, así como las comunidades de acogida en el norte de la provincia de Cabo Delgado, y se reunieron con funcionarios del gobierno en Maputo.

Expresaron su profunda preocupación por la situación humanitaria que se desarrolla en Cabo Delgado, donde la violencia ha expuesto a las personas a violaciones de derechos humanos y ha dejado a las personas con un acceso muy limitado a los alimentos y a los medios de subsistencia. La creciente inseguridad y la mala infraestructura significa que se ha vuelto más difícil llegar a los necesitados y, junto con las consecuencias de la pandemia de COVID-19, la crisis se ha vuelto aún más compleja.

La misión conjunta con los directores regionales de la FAO, el FIDA, la OIM, el UNFPA, el ACNUR y el PMA, así como el gerente del centro de resiliencia del PNUD y los miembros del país de las Naciones Unidas, permitió a los participantes ver de primera mano el impacto de la continuación violencia en Cabo. Delgado y mostrar su apoyo a las comunidades afectadas y al pueblo mozambiqueño.

Escucharon testimonios tremendamente conmovedores de hombres, mujeres y niños desplazados en la localidad de Pemba, la capital de Cabo Delgado, y en los distritos de Ancuabe y Chiúre, personas cuya vida se ha visto trastornada por el conflicto y la inseguridad. También se reunieron con comunidades que acogen a desplazados internos, visitaron áreas de reasentamiento planificadas y mantuvieron conversaciones con el gobernador provincial y el secretario de estado, así como con líderes religiosos y representantes de las provincias.39; organizaciones cívicas.

La crisis en el norte del país es una emergencia compleja de seguridad, derechos humanos, humanitaria y de desarrollo, que subraya el imperativo de continuar brindando asistencia para salvar vidas mientras se apoya colectivamente la construcción de resiliencia a largo plazo dirigida por el gobierno.

Si bien reconocieron que se ha hecho mucho para ayudar a las víctimas de la crisis, los Directores Regionales destacaron que con el aumento diario de los desplazamientos, la falta de alimentos, agua, agua, saneamiento adecuado, vivienda, salud, protección y educación estaba agravando un situación ya grave, que empeorará con la inminente temporada de lluvias en un país particularmente propenso a extremos climáticos, como lo ilustraron de manera devastadora los ciclones Idai y Kenneth en 2019. Más recientemente, la tormenta tropical Chalane, que afectó a las mismas poblaciones en diciembre pasado, como El ciclón Idai de hace años fue un duro recordatorio de la amenaza climática que enfrentan los mozambiqueños y la urgencia de aumentar masivamente las inversiones en recuperación y resiliencia.

Dado que COVID-19 mantiene cerradas la mayoría de las escuelas, la importancia de una sólida inversión en educación para fortalecer el capital social y humano de Mozambique es una preocupación creciente.

Existe una necesidad urgente de ampliar los programas de protección, salud, alimentación y nutrición para niños y mujeres vulnerables, las intervenciones de vacunación e inmunización y el asesoramiento psicosocial, y trabajar para permitir que las familias agrícolas y pesqueras desplazadas restablezcan medios de vida sostenibles.

Los directores regionales pidieron apoyo para el reasentamiento adecuado de las familias desarraigadas, lo que agota los recursos ya limitados de las comunidades de acogida empobrecidas y ralentiza los esfuerzos del gobierno para registrar y ayudar a las personas desplazadas de manera efectiva.

Señalaron que se necesitan inversiones urgentes en desarrollo y fortalecimiento de la resiliencia no solo para promover los derechos humanos y la justicia social, sino también para limitar el impacto de las crisis actuales y ayudar a prevenir el futuro.

Para frenar el extremismo violento, pidieron un enfoque transnacional para las iniciativas de desarrollo y priorizar el empoderamiento económico y la inclusión social y política de mujeres y jóvenes.

Instaron al Gobierno de Mozambique y a la comunidad internacional a redoblar los esfuerzos para poner fin a todas las formas de violencia en el país, incluida la violencia de género y el matrimonio infantil, y a invertir más en las mujeres, los niños y las niñas como agentes de progreso y cambio.

Los directores regionales expresaron su agradecimiento al gobierno por su papel en ayudar a satisfacer las necesidades humanitarias de las poblaciones del norte del país y reafirmaron el compromiso de las Naciones Unidas de defender los derechos humanos y promover la paz y el desarrollo sostenible para todos los mozambiqueños. .

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: