La violencia en el suroeste de Colombia impide que las personas accedan a la ayuda – Colombia


Se está produciendo una emergencia humanitaria en Nariño, un departamento en el suroeste de Colombia, luego de que la escalada del conflicto en los últimos meses haya provocado desplazamientos masivos en la región del Pacífico. Unas 14,000 personas fueron afectadas y quedaron sin el apoyo adecuado.

Entre finales de 2019 y principios de 2020, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) que trabajan en Nariño fueron testigos de al menos siete desplazamientos masivos y cuatro confinamientos de población, donde las personas se vieron obligadas a quedarse en sus hogares. ellos o en sus aldeas debido a intensos combates o grupos armados les impidieron irse.

Nueva violencia en Colombia luego de acuerdos de paz parcialmente infructuosos

La región del Pacífico de Nariño es una de las muchas áreas afectadas por la reanudación de la violencia en Colombia debido a la implementación desigual de los acuerdos de paz. Los civiles están sufriendo las consecuencias del conflicto entre varios grupos armados.

Para empeorar las cosas, el personal de MSF que trata de llegar y ayudar a aquellos directamente afectados por la crisis ha informado de una falta total de respuesta institucional adecuada y oportuna. Los problemas administrativos y de procedimiento se mencionan como las razones de esta falta de asistencia, ya que los agentes oficiales no han recibido permiso del ejército para ingresar a las áreas de conflicto.

La violencia obliga a las personas a huir, que luego esperan ayuda

En el pueblo de Olaya Herrera, más de 680 familias pasaron el período navideño en campamentos improvisados ​​luego de que enfrentamientos cercanos entre grupos armados los obligaron a huir de sus hogares. Casi la mitad de estas personas llegaron al centro pero tuvieron que esperar casi dos semanas antes de recibir asistencia del gobierno. Otros desplazados en áreas rurales alrededor de Bocas de Víbora y Nueva Balsa solo recibieron apoyo cuando llegaron equipos de MSF y el Consorcio Mappa.

Esta falta de asistencia es común en la región: en el municipio de Roberto Payán, donde la violencia continua ha desplazado a unas 3.500 personas, una primera ola de personas desplazadas ha recibido ayuda alimentaria, pero un segundo grupo no 39, no recibió asistencia.

En Magüí Payán, quizás el municipio más olvidado de Nariño, alrededor de 920 personas no han recibido apoyo del gobierno desde su fuga.

Unas 4.000 personas también viven en condiciones extremas en campamentos alrededor del río Telembí y tienen demasiado miedo de irse. Los esfuerzos de las instituciones por enviar ayuda alimentaria han fracasado porque el miedo a las represalias de los grupos armados impide que las organizaciones lleguen a las personas más pobres.

Los equipos de MSF responden e instan al gobierno colombiano a ayudar

Los equipos de MSF están presenciando y lidiando con las consecuencias de esta crisis desatendida. Las principales necesidades de salud incluyen enfermedades gastrointestinales y de la piel, causadas por las malas condiciones de vida y la falta de servicios de agua y saneamiento.

El impacto de la violencia y la falta de seguridad impide que las personas se sientan seguras. La salud mental es un gran problema, muchas personas experimentan altos niveles de estrés, preocupación y miedo. Mientras la situación continúe, nuestros pacientes y las personas que viven en el área estarán expuestos a sufrimientos emocionales constantes.

MSF pide al gobierno colombiano que fortalezca y aumente su presencia en Nariño y que brinde asistencia oportuna a las personas desplazadas y confinadas en los campamentos.

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